Interiorista+ Arquitecto.

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Un interiorista , un arquitecto añade valor por su experiencia, sus conocimientos.

Hoy quiero hablaros de conceptos, ideas, reflexiones, certezas,  que por experiencia en mis años de trabajo con mi querida Ana Bernal, pueden ayudaros, al menos es mi deseo.

Años de trabajo significan: aprendizaje, reciclaje, contactos, problemas encontrados y solucionados,  clientes, conocimientos…. de  proveedores, empresas, gremios…etc. Pero esto nunca acaba, son profesiones con formación continua, como prácticamente todas. Unos contactos te llevan a otros, una persona te lleva a una empresa, una empresa te lleva a un artesano, el artesano te lleva a otro, problemas resueltos te llevan a mejoras en nuestras profesiones……. es como una preciosa cadena de información y conocimiento. 

Son muchos los proyectos realizados y terminados. Con ellos grandes experiencias profesionales y personales, al fin y al cabo, esta profesión trata de sensaciones, sentimientos, necesidades, un mundo totalmente subjetivo y muy emocional. Y si esto acaba con una buena amistad entre interiorista y cliente…… que mejor final!

Cada proyecto es diferente porque cada cliente lo es.  Funcionalidad, sueños, presupuestos, condicionantes….siempre son diferentes, podrán ser parecidos, pero en apariencia.

Un interiorista , un arquitecto  debe ser el puente entre lo que el cliente quiere y lo que puede conseguir.

Debe saber decir no a tiempo. Esto no es fácil, pero si se hace desde el sentimiento de protección hacia el cliente, y desde la objetividad profesional,  ésto se vuelve menos dificultoso pero no menos  complicado. Prometer tiempos que apenas se pueden cumplir, prometer tiempos donde el diseño, el pensamiento, la inventiva se ven limitados. Los tiempos deben favorecer al cliente no ir en su contra. Las mentes dentro del “equipo” deben estar abiertas, receptivas, dejarse “empapar” por conceptos, ideas ” y favorecer el diálogo abierto y sincero. 

Nosotras queremos y debemos ser un cómplice, formar un grupo con nuestros clientes, pensar con ellos, por ellos y para ellos, conseguir … para ellos. De ahí la importancia de la comunicación emocional  entre interiorista, arquitecto y clientes, sin perder la perspectiva práctica y funcional que aportará sensatez, coordinación y orden en el proyecto.

Cuidar de su presupuesto, ayudarlos a saber dónde y por qué invertir, acompañarlos en sus elecciones, llevar todo esto a un mundo real.

Aunque parezca extraño, calmar la ansiedad, preocupación y estrés del cliente, es parte de nuestra función, al fin y al cabo, nosotros sabemos a qué nos enfrentamos, cómo resolverlo, estamos preparados y entendemos que siempre surgirán problemas a resolver y es parte de nuestro trabajo.

Disfrutar con cualquier profesión creo que es la clave y aunque pueda resultar una frase muy “hecha”, en nuestro caso es muy cierta, esto compensa  horas, horas y horas de pensamientos…..

El proceso de cualquier proyecto:

Conocer al posible cliente, conectar con ellos, ilusionarte con sus sueños, ofrecerle propuestas, que se enamoren, que nos enamoremos, hacerlas realidad. Es imprescindible en nuestro trabajo, nosotras lo sentimos así. Si no ocurre, algo falla y debemos ser honestas profesionalmente, por nosotras y nuestros clientes.

Que como mínimo tengan un buen recuerdo, que te recomienden por tu profesionalidad,  que lo máximo sea una buena amistad que comenzó en un sueño y que el valor de esa amistad sea el fondo emocional que conseguimos tanto nosotras como nuestros clientes. 

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